Día motivador en la piscina

No sabemos si os acordáis del artículo que compartimos en Facebook  que se titulaba "Querida chica del bañador verde", para los que no os acordáis, dejamos el link aquí
Una vez hayáis hecho memoria sobre el artículo que escribió en su día Jessica Gómez, artículo con el que muchos nos sentimos identificados, ya sea con la chica del bañador verde o con la narradora, os explico mi experiencia.

Siempre me he sentido la chica del bañador verde, siempre me ha dado mucha vergüenza, complejo y pereza, tenerme que quitar la ropa y quedarme en bañador o biquini, porque siempre he pensado que todo el mundo me estaba mirando y me iba a señalar o mirar con desprecio o incluso asco,... y  una vez haces las peripecias para ir rápida quitándote la ropa sin llamar la atención y sentarte en la toalla y sentirte a salvo (como cuando juegas  a la peste alta y te están a punto de pillar... y te subes a algo y gritas: Salvee!), llega el peor momento para mi:

LEVANTAR TODO ESTE CUERPO del suelo e ir hasta la piscina o en el caso de la playa, hasta la orilla.

Pretendes ser sigilosa, para no llamar la atención, y el camino de la toalla al agua se hace interminable porque para ti, todo el mundo no tiene otra cosa que hacer que mirarte y pensar, mira la gorda que no se puede ni levantar, vaya vaca-burra...
En fin,...
Pues serán los años, será el amor propio, no sé, llámalo "X", este año, pese a que no puedo decir que he tenido complejo cero, lo he llevado un poco mejor. Internamente, he pensado que a quién no le guste que no  me mire y que soy así y ya está.

He estado unos días de camping, en un camping donde todo eran cuerpos atléticos y se daban hostias para hacer cola para jugar a pádel de 10 de la mañana a 11 de la noche.

He ido a la piscina con mi cuerpo gordo y fofo, y me he bañado sin darme la licencia de pensar si me iban a mirar por estar gorda o no. He ido motivada a refrescarme y a hacer unos cuantos largos.
Me he desnudado con un poco de vergüenza si, pero no como antes, más segura de mi misma.
Y en una de estas, vi a una chica que tendría quizás algunos años más que yo y kilos de más , sentada en la toalla con su bañador y una camiseta de manga corta, viendo desde allí como se daban un baño su hija pequeña y su marido. A está chica la había visto sentada en el bar vestida de calle, otras veces que yo había ido a la piscina, mirando desde su silla a su niña y a su marido cómo jugaban en la piscina.

La miré y la entendí, me sentí identificada, ella me miró y  como me desnudé sin mirar a nadie, extendí la toalla y me fui a las duchas de la piscina, como si nada (o por lo menos haciéndolo ver...), hubo un cruce de miradas sin recabar en el cuerpo de una y de la otra, mirándonos a los ojos y creo que tuvimos química, como si nos leyéramos la mente,...mientras yo intentaba entrar en la ducha que estaba fría como su puta madre, ella se quitó la camiseta y se acercó, se metió en la ducha y sin dejar de mirarla a los ojos con una sonrisa dije: "Qué fría que está" y  ella me sonrió y dijo " Uy si", Sabía que no debía bajar la mirada porque es una cosa que me molesta cuando estoy en bañador, parece ser que nos dimos ánimos virtuales la una a la otra y nos metimos en la piscina.

Yo pude hacer mis largos y refrescarme y ella estuvo jugando con su marido y su hija toda la mañana.

Quizás no lo entendáis pero creo que entre esta chica y yo hubo  algo, no sé como llamarlo, que nos sentíamos identificadas la una con la otra y nos hicimos más fuertes emocionalmente.

¿Os ha pasado algo igual?
¿Os sentís como la chica del bañador verde o como la narradora?

 Esperamos que os haya gustado esta experiencia real.


Una sirena :)

Nos vemos por el blog


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